La célula sonora: crónica anímica de Sebastián Plano
La célula sonora: crónica anímica de Sebastián Plano Tejiendo el Ánima Hace diez años, sentado ante el piano abierto, escribí que Arvo Pärt no era minimalista sino algo más inquietante y más vasto: un abridor de puertas cuánticas. Que la reiteración de sus cánones —esas Variaciones para la salud de Arinushka que aún laten en mí como arrullo de un ánima herida— no reducía el sonido a célula obstinada, sino que, por el contrario, dilataba lo estrecho hasta volverlo umbral. Dije entonces que el intervalo de segunda, el más pequeño que el oído puede discernir, era paradójicamente la puerta más ancha: que por ese resquicio casi inaudible se cuela lo fractal, el mundo infinito replicándose en la partícula mínima, como el electrón que en su órbita repite, a otra escala, la danza de las galaxias. Llamé a eso, contra la etiqueta académica, una extorsión cuántica sonora : el sonido forzando al oído a ceder su certeza de límite, a admitir que lo pequeño contiene —extorsiona, arra...

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