El río, la piedra y el velo
El río, la piedra y el velo Crónica anímica y "abarcante" de Efeso escrita como carta dirigida a mi propia Ánima (en esta crónica-carta la llamo Sophia)... tejido que se expande sobre mi, en esta segunda estación de mi nostos efesino, la otra cara de la moneda de la Casa de María — esta vez no el monte de la quietud mariana, sino la ciudad-cruce donde el mito, el poder, el logos griego y el Verbo cristiano se tocan sin fundirse del todo, como los hilos que conforma la trama de mi centro. La caída ante la Diosa Querida Sophia escribo para ti está crónica o más bien carta, en el pergamino que se constituye sobre el tejido que has venido tramando en el centro de mi ser. No fue casualidad, fue *anábasis* al revés: uno no sube al templo de Artemisa, uno cae ante él. Así me ocurrió. Entre las columnas dispersas del Artemision —esa maravilla que cuadruplicaba al Partenón, sostenida alguna vez por más de cien fustes de mármol— tropecé con un escalón invisible y fui a dar de b...
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