La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario... El infinito misterio de la encarnación y de la luz
La iglesia colonial de Nuestra Señora del Rosario, consagrada el 14 de julio de 1655, se alza en Baruta como una madre antigua. Desde afuera parece sencilla, casi tímida, pero basta cruzar su puerta para entender su misterio: su única nave es un útero. Adentro, la penumbra no oscurece: nos contiene, nos gesta, nos protege. La luz entra en hilos suaves, como si filtrara a través de una membrana viva. El aire es tibio, recogido, y el silencio tiene la textura de un corazón que late despacio...latido y respiración compartida con la madre continente. Todo invita a despojarse, a dejar que algo en uno se ablande. Las paredes gruesas, blancas, curvadas por el tiempo, envuelven al visitante como si lo recogieran entre brazos. No hay distracciones laterales: solo un camino recto, íntimo, hacia el altar donde María —Nuestra Señora del Rosario— espera. Ella no domina. Su presencia es la de una mujer que sabe acompañar procesos invisibles. Caminar por esa nave es entrar en un espacio do...
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