martes, 21 de marzo de 2017

La experiencia estética del "Estar Viviendo" en Alexandra Kuhn



A finales del año 2013, recorriendo en la Hacienda la Trinidad la exposición de la artista Alexandra Kuhn (o Sasha como me gusta llamarla), tuve la profunda sensación de que estaba recorriendo mi propia vida…diría incluso que la vida más allá de esa vida individual. El “vivir” como la representación encarnada de los procesos vivientes de la naturaleza, pues como decía la poeta Elizabeth Schön: nosotros los seres humanos, también somos naturaleza. En esta propuesta denominada "Living", el gerundio nos revela que vivir es un proceso de transformación que se genera de manera incesante, que vivir no es un concepto extático o universal inamovible, sino el choque y la interacción de todos los elementos constitutivos de la naturaleza y sus metamorfosis alquímicas y bio-químicas, procesos estos con infinitas variantes y variables que se van manifestando desde la eclosión hasta el declive de cada de ser poseído por la vida o que está “viviendo”. El hecho de que ubiquemos la experiencia estética (que en este caso es vivenciada y no solo observada o contemplada) en un ser individual en donde se está manifestando el fenómeno de la vida de manera concreta en el espacio y en el tiempo, aporta a nuestra psique sensible, la ilusión de fugacidad y fragilidad.

Algunos podrían catalogar este trabajo de Sasha dentro de la corriente del Bio-Arte, (sin duda la más reciente del arte contemporáneo) en su vertiente que ha venido utilizando como elementos de composición, elementos vivos, tejidos, filamentos, algunos procesos vitales, las simbiosis, las separaciones, las divisiones, incluso el proceso de la muerte como elemento constitutivo del acto de vivir en su límite o final, o más allá el uso de la bio-tecnología para fusionar o expandir la obra creada como lo han venido haciendo George Gessert, Eduardo Kac, Oron Catts, Ionatt Zurr o Joe Davis del MIT.

Sin embargo, a todo lo largo de mi recorrido por la exposición de luz y de sombras de Alexandra Kuhn, sentí (y sigo sintiendo casi cuatro años después) que su búsqueda y sus encuentros van más allá de la utilización de elementos vivientes o de procesos bio-químicos de la naturaleza para incorporarlos de manera mecánica o deliberada en un propuesta estética.  Tampoco siento que pudiese ser insertada dentro de esa otra propuesta estética del Bio-Arte que desarrolló y aún sigue desarrollando el colectivo de arte feminista, integrado por las artistas Nunik Sauret, Laita, Roselle Faure, Rose Van Lengen y Guadalupe García desde septiembre de 1983 y cuya más significativa propuesta, es la metamorfosis de la mujer manifestada en sus ciclos biológicos, amplificada en la naturaleza como metáfora abarcante de lo femenino.

Para mi alma, el arte de Sasha, se me asemeja más a la vinculación que se produce (a través del ojo observante o la mirada), entre el alma (o la psique del ser humano) con la belleza que la naturaleza aporta de manera directa y sin filtros. Creo incluso que es una vuelta, un retorno al asombro griego o renacentista como elemento generador, multiplicador y amplificador del arte. Sus anotaciones, sus imágenes y toda su propuesta en general, se me asemeja mucho al proceso creador de Leonardo Da Vinci. Nos basta con evocar esos libros tan maravillosos que han podido "sobre vivir" hasta llegar a nuestras manos como Cuaderno de apuntes, Paisajes narrativos, Estudios de plantas para Leda, Dibujos de taller, La serie roja, Estudios sobre el agua, Los paisajes simbólicos y la serie del Diluvio o en sus dibujos anatómicos en donde el maestro empleó pluma y tinta, sanguina, lápiz negro, y aguada sepia.

Allí en estos textos llenos de magia y de belleza, Da Vinci da cuenta de esa conexión entre la naturaleza (Animal, Vegetal y Mineral) y su belleza tangible y exacta con el alma humana, cuyo vínculo se hace evidente (a pesar de que en apariencia pertenecen a “distintos reinos”), pues la naturaleza material-visible y lo intangible del alma, conforma esa unidad viviente que Hildegarda von Bingen llamaba "Anima Mundi": o lo que anima a todo el Cosmos o Universo en su conjunto. El hombre, ese “animal sensible” contiene dentro de sí todos los elementos de ese "estar viviendo", de ese living, pero teniendo el atributo extraordinario dentro el orden animal, de poder llevarlos a un plano de conciencia. Esta integración, le confirma al ser humano el hecho de estar sujeto y determinado por todos los ciclos de ese proceso. Cada crisis de la naturaleza, cada transformación, cada choque y cada cambio, es replicado en la psique humana con sus crisis, sus transformaciones, sus metamorfosis y sus cambios. Para reiterarnos esto el maestro coloca como puente de todas esas vinculaciones al cuerpo material del ser humano a través del ojo en términos biológicos y del gesto de la mirada en términos poéticos.

Creo que un punto central de estas visiones o consideraciones sensibles, es el tema de las aguas, del oxígeno como elementos que en estado puro y al mezclarse con la materia crean esa trilogía que la artista pone en la ecuación Agua + Materia = burbuja

Muy conmovedora y plena de poesía es la confesión de la propia Sasha cuando dice que soñó que desafiaba a la naturaleza. Mientras dormía, vino a su cabeza la imagen de una hoja de salvia que cuando hacía contacto con el agua emitía una chispa de luz..."Al día siguiente, corrí a experimentarlo. Tomé una hoja de helecho y la sumergí en agua. No obtuve una bengala, pero de ese cuerpo vegetal floreció un mensaje: el fenómeno de la adaptación. No se puede luchar por situaciones que no se dan" (…) "En estas imágenes quise jugar con los blancos que para mí representan la luz; de alguna manera aluden a esa búsqueda incesante del ser humano para encontrar claridad. Están las burbujas que muestran lo dinámico, un cuerpo que está en constante interacción y movimiento" (…) "Son imágenes en las que fotografié una mezcla de líquidos. Miel, yodo y tinta china conectan la luz y la oscuridad en un mismo lugar. Para mí tiene que ver con las situaciones de la vida; el negro te remite a un proceso de oscuridad y negación, y por otro lado aparece una tonalidad brillante de una sustancia dulce en un intento por disipar la depresión". Pero tal vez para mi lo que marca definitivamente su expresión creadora y su visión pura del acto creativo que "se deja" llevar por la fuerza anímica y espiritual de la Naturaleza, es su propia entrega a esas fuerzas y su alejamiento a lo conceptual o teórico que siempre nos remitirá a lo individual, a lo que nace y muere, a lo que en apariencia es fugaz y frágil: "Lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer', decía Gramsci. Pero a mí no me sirven los tratados. Yo apelo a representaciones puras, como la rosa marchita que renace de las cenizas"

Para cerrar, quisiera transcribir completo el párrafo que Raimon Arola Ferrer, Doctor en Historia del Arte, profesor de la Universidad de Barcelona, y uno de los más prestigiosos especialistas en simbología sagrada, arte y tradición hermética, nos ofrenda a razón de esas relaciones tan conmovedoras entre la Naturaleza, el alma y el ojo de ser humano en el proceso de vivir la belleza y que he podido ver, sentir y vivenciar en el arte de Sacha o Alexandra Khun: "...existen dos aspectos de la realidad: un primer aspecto que sería la forma, el aspecto exterior de la realidad, la apariencia externa; y un segundo aspecto que consiste en la realidad interna de la naturaleza, la energía que da vida a dicha forma, que hace crecer a una planta pero que también hace girar el universo, es el "Spiritus Mundi", el espíritu del mundo. Existe, sin embargo, un tercer nivel y en él consiste, además, la grandeza del arte: el arte puede ir más allá de la naturaleza, puede actuar como ella y mover una pintura o una escultura siguiendo este impulso natural pero puede también reconocer el origen de este movimiento. El arte va más lejos, llega donde no llega la naturaleza: llega a conocer al creador, al pensamiento que está detrás de esta energía, de este espíritu del mundo. Para crear es preciso considerar que detrás de la vida hay un creador, un origen, una conciencia que mueve dicha vida. En realidad, el arte sirve para ir más allá de la naturaleza, para ver lo sobrenatural dentro de lo natural, es decir, para ver al creador en las criaturas. El arte es una cognición, es un conocimiento de la realidad que mueve la creación, del Gran Arquitecto del universo. El arte desvela la sobrenaturalidad de la naturalidad, la fuente de creación que continuamente está creando, en un impulso creativo continuo. Sin embargo, es preciso remarcar que esto no tiene nada que ver con la imagen teológica de la divinidad sino con la fuerza que hace mover el universo; es física y no metafísica o teología. Si todo está en constante movimiento, si todo sigue el ritmo del universo, en el momento en que esto se pare, todo se destruye. El arte manifestará, nos enseñará, nos mostrará esta fuerza sobrenatural, origen de la naturalidad pues el arte, como decía Platón, es aquello que "hace visible lo invisible".

Edgar Vidaurre

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