sábado, 7 de marzo de 2015

Sentires sobre la Paideia oculta y necesaria de Anamaría Hurtado


He leído de manera despojada la Paideia oculta y necesaria que surge de las imágenes trípticas del Nastagio degli Onesti de Botticelli.  Debo confesar, que más que leerlas,  se ha producido en lo más secreto y oculto de mi centro anímico un evento conmovedoramente revelador.
Esto que te escribo, con seguridad  no está dentro de los parámetros exquisitamente expuestos de tu visión del cuadro, ni pretende ser una respuesta o una visión resonante o contrapuesta a lo que expresas  en el  escrito. Se trata del sentir de un hombre cuya ánima perdida, lo ha estado llamando desde ese lugar oculto  pero sin poder (a pesar de todos los esfuerzos)  ubicar la vertiente de su voz.
Pero ha sido sobre todo las interrogantes que abres, el misterio que se oculta dentro del sentido de esas imágenes, el estupor, asombro, espanto, admiración, las inquietudes que te movieron a desentrañar e iluminar ese misterio. Es como si en el fondo de mí mismo hubiera un lago de aguas estancadas por el tiempo, y la mano (tu mano) hubiese removido las aguas para revelar ese fondo. Esto está constituyendo el hito final de mi propia Paideia… oculta y necesaria.
La secuencia anímica que vas describiendo sobre la imagen, trae todos los elementos que la marcan como una Paideia en términos anímicos y espirituales como la versionó Heidegger. La Paidea de los griegos originales era una Paideia total, que abarcaba cuerpo y alma como un todo, siendo que además el aspecto anímico era tomado en toda su abarcante constitución y potencia a desarrollar. Esto lo entendí viendo en los portones del templo de Delfos, las inscripciones de Apolo y Dionisio. Esa noche escribí en mi diario: “soy el mismo y a la vez soy otro...pero tú siempre eres mi voz, Pitia. El paso lo marca el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. De manera incesante me transformo para ti”.
Luego de la “Supremacía de Apolo” mal llamada así, -pues Apolo no tiene la culpa de que el hombre se parcele a sí mismo- y la racionalización absoluta del sentir, para convertirlo en un pensamiento radicalmente luminoso, sin su reverso emocional, el hombre quedó sin las posibilidades de crear o re-crear a través del arte una imagen abarcante de sí  mismo y del mundo que lo determina desde el afuera. Ese esplendor luminoso en términos exclusivos y absolutos, tiene su hito en el renacimiento.  Esa vuelta hacia la edad de oro griega, que en realidad no es a esa verdadera edad de oro, en donde como te dije todo era asombro y el hombre era una unidad contrastante.
Tu sentir sobre esta obra absolutamente apartada de ese ideal renacentista y de la línea estética del propio Botticelli, nos evidencia que ese retorno  a la edad de oro griega de los renacentistas, no es precisamente así.  Botticelli recurre y se refugia en la sombra para revocar este destello enceguecedor de la luz frontal sobre los ojos y sobre el alma. El alma solo se puede entender desde la sombra y ese entendimiento estará sujeto a una dinámica de desarrollo que la integre a la luz pero desde sus orígenes, como un todo. Ese proceso es precisamente lo que tú denominas Paideia oculta y necesaria. Oculta pues se fragua en las sombras y necesaria pues sin este recorrido, no será posible el alma pueda completar su desarrollo y actualizar su potencia.
El arte es indudablemente ese proceso por excelencia que nos revela y nos expresa a través de las imágenes, la secuencia  de estos procesos anímicos. Sin embargo, el arte nunca será suficiente en primera instancia, para representar en una sola visión, las instancias y las secuencias que los conforman, si el arte a su vez, no está imantado con ese proceso que va desarrollando paralelamente el alma, concretamente en este caso el alma del artista. En otras palabras la lectura de este asombro tuyo, por lo inexplicable en una primera visión de estas imágenes Boticcellianas, nos muestra la evidencia de que el alma y el arte nunca expresarán verdades inmutables ni estáticas. El alma al final de cuentas es precisamente ese recorrido, ese experiencia que se cristaliza en el recorrido que va desde la sombras a la luz. Al final de ese recorrido no habrá contradicciones, sino sentido, ese sentido intrínseco de la creación y que el arte replica de manera asombrosa.
Extraordinaria esta conjunción entre los procesos de la psique y el arte que develas de una manera original, pues esa conjunción en principio pareciera como lo sugiere el título de tu escrito, oculta.
Viendo unos de los autorretratos que se hiciera el mismo Botticelli, hice una conexión inmediata con todo lo que expones dentro de esa Paidea oculta y necesaria que todo artista debe experimentar para lograr el máximo desarrollo de su alma, de su psique y en consecuencia de su arte. El hecho de que además recurra a un tríptico de paneles en secuencia, nos dé una evidencia de esta revelación que Botticelli acoge en el sentido de la dinámica misma de la Paideia o estructuración del alma y sus transmutación que la llevará desde lo emocional más primario, hasta lo espiritual.
Como a fin de cuentas el arte es un acto amoroso, un acto pleno de erotismo y seducción, debemos entender que ese impulso amoroso no es abstracto, no tiene por si solo sentido si no hay trascendencia, desarrollo, transformación, transmutación. No se trata aquí de jerarquías de planos entre lo emocional y lo espiritual. Al contrario el arte es una síntesis que contiene todo eso y lo expresa en su imagen finalmente desarrollada en mayor o menor medida. El cuerpo devenido en espíritu y viceversa.
Recordando a Jung cuando habla de la belleza desde el punto de vista estético, éste la asimila al amor y a la verdad, como resultado final de todas las integraciones. “La belleza y la verdad como atributos de la fuerza amorosa se pone de manifiesto tanto más plenamente cuanto mayor cantidad de instinto sea capaz de contener. Pero cuanto más sofoque el instinto al amor más sale a la luz el animal. El amor se revela empíricamente como la fuerza del destino por excelencia, tanto si aparece como vulgar concupiscencia o como la afección más espiritual. Es uno de los móviles más poderosos en los asuntos humanos. Cuando se lo considera “divino”, entonces esta denominación se le aplica con todo derecho, pues a lo más poderoso en la psique se le llamó desde siempre “Dios”. Siempre y en todas partes se llamó divino a lo que posee la máxima potencia psíquica. Sin embargo, Dios siempre es contrapuesto a las personas y se lo diferencia expresamente de ellas. El amor, con todo, es algo común a ambas partes. Este mundo solamente es vacío para aquel que no sabe dirigir su libido a las cosas y personas para hacerlas vivas y bellas.”
Aquí no hay desprecio o juicios de valor sobre ninguna de las instancias que nos lleva al final de ese recorrido que Heidegger llamaba “Building” en su concepto de Paideia y que Jung llama individuación.
Tal vez por ello los autorretratos iniciales de Botticelli a su propia imagen, como la de casi todos los artistas, inicialmente son de su rostro.  Pero una auto-mirada del alma o del ánima es mucho más difícil.
Dentro de mí, ha surgido con mucha certeza, por el sentir de tu escrito que finalmente Simonetta Vespucci no es otra cosa que el “ánima” de Botticelli, su propia alma. La imagen total del ánima de Botticelli no estaría completa, sin que de alguna manera él no se propusiera a plasmar todas las instancias de ese recorrido que yo llamo alma.
Simonetta Vespucci es todo eso…es la Venus, el rostro luminoso, la encarnación de la Gracia, lo espiritual inalcanzable, pero también es la mujer envuelta en la pasión, exigente, reclamante, determinada y determinante, maltratada, hechicera, maga, devoradora, causa y efectos de todas las desdichas de hombre y por lo cual debe ser castigada. Pero sobre todo es la dueña de la emoción su inspiradora, la intermediaria, el agente de transformación y su destino.
Algo tenía esta mujer que conmovió no solo a Botticelli, si no a los hermanos Ghirlandaio, a Piero di Cosimo, Lorenzo y Julio Medici y a casi la totalidad de los hombres de su época (artistas o no). Para la visión extrema y excluyente luminosa de esos hombres, la aparición de una mujer como esta, portadora de todos los elementos emocionales, les debió causar un efecto devastadoramente potente, como para temerle, como para asumir de manera inconsciente una postura de defensa, de agresión defensiva.
Estos artistas, estos hombres, abren los ojos a la luz de manera desmesurada por temor a las sombras. Pero a fin de cuentas, si hacen el recorrido completo de esta Paidea, terminarán conmovidos y en un estado de auto-perdón y de auto-reconocimiento de esa alma.
El primer maltratador del alma es, en una primera instancia uno mismo. El artista debe “necesariamente” forjar esa ética del alma para poder preservarla de su propio maltrato. Esta metáfora se cumple en la realidad con el maltrato a lo femenino y más concretamente con el maltrato a la mujer. No es casual, que este tríptico sea un regalo de bodas, acto que en ese entonces era la entrada de una mujer a los dominios sin límites del hombre. Cualquier consideración o cesión que se tuviera con el acontecer emocional de una mujer, era considerado como un rompimiento del límite permitido en todos los ámbitos. De hecho la tan asumida ambigüedad sexual de muchos de los artistas del renacimiento surge de la imposibilidad de la sociedad para explicar la extrema sensibilidad que los penetraba.
Leyendo tu Paideia oculta y necesaria, no solo estoy entendiendo ésto para el caso de Botticelli, si no para mí propio proceso de formación y desarrollo del ánima… de mi propia alma primeramente como hombre y después como poeta. Y me pregunto, como se trasciende la imagen del alma para verla, para distinguir su imagen?. Esto no podría ser de otra manera que a través de ese proceso que la impulsa a desarrollar sus potencialidades y a integrar lo emocional con lo espiritual en una sola vivencia.
Viendo el autorretrato del rostro físico del Botticelli joven que te inserto al inicio de estas confesiones, me hago a mí mismo estas preguntas. Cuáles son los estadios de desarrollo de un artista en correspondencia con el desarrollo o la Paideia de su alma?, como se refleja esto en las imágenes, pintadas, esculpidas, escritas o soltadas al viento? En el autorretrato quien te mira?. "La mirada del otro". El otro que no eres tú pero que a la vez eres tú mismo, tú doble? Qué ves o que buscas ver en el autorretrato? una parcialidad de tus elementos, imágenes dispersas y diversas o la imagen unificada de ti mismo...y la pregunta de oro: quién ve?
En las charlas de la escuela del fotógrafo Roberto Mata, hice varios ejercicios de auto-retratarme. En un principio el proceso fotográfico me dio en sí-mismo muchas respuestas. La imagen en este caso, se produce por la conjunción de lo blanco con o negro, es decir la luz y la sombra. La luz recoge la imagen, pero la guarda en la sombra. Esta imagen, en un ritual casi en su totalidad “Alquímico”, se re-vela o devela en el cuarto oscuro (así lo llaman los fotógrafos)
Todo esto me resuena de manera poderosa con lo que hemos venido conversado, con el fenómeno especular, los espejos, las aguas, la transformación de la doncella púber y sus posteriores etapas de la misma, hasta la final integración.
Un alumno de esas charlas, psiquiatra me hablaba de ese estadio púber, narcisista, de lo doble, de lo especular que marcaba y determinaba este estadio del ser humano, hablándome también de la teoría del espejo en los niños que elaboraba Lacan. Siendo tu Psiquiatra, es un atrevimiento exagerado el mío de hacerte estos comentarios en el contexto de la psique en términos académicos, pero de una manera muy intuitiva siento que al final todo converge en la pisque.

Freud hablaba de este proceso dentro de los términos de su teoría de la transferencia, tratando el tema como una patología narcisista de sus pacientes... aunque es muy cierto que el hecho de no poder avanzar en este recorrido o Paideia de alma, y estancarse en él, puede constituirse en una patología, personalmente me resuena más la dimensión narcisista de Jung cuando habla de esos mecanismos de transferencia
La posición de Jung como analista, es que necesariamente y por la fuerza propia de psique, (aquella que no controlamos por la conciencia) estas auto-miradas o autorretratos contienen elementos plasmados y que se relejan no necesariamente mediante imágenes personales, sino más bien en imágenes arquetipales... aquí no necesariamente la dimensión narcisista sea una patología, y además es muy difícil que la transferencia tengo mucho que hacer con este proceso de auto-mirada, pues en principio el arquetipo de narciso conlleva una imposibilidad de transferir, de trascender... en este caso la transferencia hacia el otro es casi imposible. Narciso, no solo se auto-ve, si no que desea amorosamente besar ese reflejo, esa imagen. Aquí es donde te digo que entran la "inmanencia" y la "trascendencia" y por supuesto la metáfora más expresiva de estas interacciones, el amor: la mayor de las transcendencias. Es el primer estadio del amor... En el Amor a sí-mismo, el Amor se mantiene como fenómeno puramente inmanente, pues el sujeto amante y el objeto de ese Amor se confunden, es uno solo, y por lo tanto no necesita de la trascendencia para perfeccionarse a sí mismo, dando lugar a que no existan conflictos internos causados directamente por esta clase de Amor. Los problemas empiezan, cuando nos caemos dentro de la fuente.
Si estamos hablando de autorretrato a través del proceso de creación artístico, de una estadio inicial de esa Paideia necesaria, cabe más una posición arquetipal de estos procesos de transferencia en términos narcisistas que la patológica...el arte y el psicoanálisis van hoy en día de la mano. La psique solo se explica a si misma a través del arte.
Como te dije, por intuición poética, siento que la psique es un elemento que se va desarrollando que se va transmutando, transformando. Cuando el ser humano trasciende su reflejo solamente referido a la dimensión Narcisista, está en una primera instancia, no ha empezado todavía ese proceso de formación de la "personalidad" de la individuación, de la integración, del “Self”, y mucho menos la trascendencia de una imagen unificada de sí mismo....por eso los autorretratos que solo reciben nuestra transferencia dentro del ámbito la dimensión Narcisista, son aquellos primeros que nos hacemos, las primeras imágenes de nosotros mismos...simple transferencia, sin que haya todavía trascendencia propiamente dicha de los elementos esenciales que nos irán constituyendo a medida que maduramos y nos transmutamos...
Un autorretrato para mi es una imagen del momento, de ese momento específico. Solamente será completo (luces y sombras) si para el momento de la auto-mirada estamos integrados o en el proceso de...

Se me antoja creer, que como no somos estáticos si no dinámicos (tanto en nuestro cuerpo como en nuestra psique), lo importante en las auto-miradas, incluso los autorretratos fotográficos, es lo que sale plasmado o marcado en el rostro y la mirada de ese proceso de maduración... que si la hacemos en un hito clave de la vida reflejará, más que la imagen netamente del momento, y con seguridad, la propia trascendencia (que no simple transferencia), la cual será en este caso menos Narcisista y más unificada (incluída la tan importante dimensión Narcisista ya desarrollada y trascendida)
En la instancia Narcisista de la vida, prevalece sobre casi todo esa dimensión. Sin embargo, aún allí hay una Eco. No hay Narciso sin Eco. Qué importante entonces buscar el reflejo fiel, el mejor espejo para ver y entenderse. Ese es el riesgo, mirarse en espejos que pervierten la mirada, que nos engañan...lo que yo llamo la ignorancia de Narciso, Pues el nunca supo que esa imagen reflejada era la suya. De allí lo importante de la conciencia de cual y como es nuestra imagen...saber que ese reflejo donde nos auto-miramos, es nuestro, sin engaños...darnos finalmente esa mirada a nosotros mismos, ese autorretrato final y abarcante.
Para no agobiarte mucho con estos sentires, tal vez lo último que puedo expresar, es que Botticelli como buen artista, tiene que ser visto e todo su desarrollo, en todo su recorrido. Este empieza con el auto-retrato de su rostro, pero de manera por demás conmovedora, este asume con valor, que el proceso de su Paideia final debe acercarse de manera despojada a ese otro aspecto oculto de su ánima, y desde allí, poder asumirla con integridad, con un compromiso total y como digo siempre y reiteradamente, abarcante. Conmovedor también el hecho de que después de esta integración anímica y amorosa, este hubiese decidido reposar a los pies de Simonetta, como gesto de sentirse en matrimonio interior y amoroso con su ánima.


No sé qué decirte, (aparte de pedirte disculpas por el atrevimiento de rozar el tema de la psique). Sólo confesarte que me dejas profundamente transido y conmovido, pero sobre todo agradecido por esa impactante revelación que lleva como te dije a mi alma a persistir con fe en el recorrido de su  Paideia “oculta y necesaria” ...aunque somos una unidad, esta gira en torno al alma. Es allí donde se produce todo. El Alma es todo. Es el origen y el destino. Es también el camino de retorno, el recorrido.


Edgar Vidaurre

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