sábado, 7 de junio de 2008

Baudelaire y el arte...


Charles Baudelaire(1821-1867) “El poeta Maldito”, se encuentra precedido y profundamente signado por el ambiente post-romántico francés, cuya búsqueda y consolidación de una conciencia estética se debatía en la coexistente dualidad del idealismo-naturalismo, y que desembocara de manera apasionada en lo que se llamo”l’art pour l’art”. Aquel idealismo y aquel naturalismo, especialmente en los artistas literarios, al ser desbordado por la nueva concepción del arte por el arte, no se limitará a soñar mundos de fantasía sino que incluirá también la posibilidad de un realismo cruel. Baudelaire en su obra “Curiosidades estéticas” especialmente en los capítulos en los que aborda la crítica, el romanticismo, sus opiniones sobre Delacroix, el ideal y el modelo, de lo “chic” y de lo “poncif”, y en sus disertaciones sobre el artista moderno y ya en su propia obra poética “Los pequeños poemas en prosa” y sus traducciones de E.A. Poe, manifiesta de una manera pujante, su búsqueda de una estética nueva por lo que sin duda puede ser catalogado como el mejor crítico del arte de su siglo y el primer teórico de lo “moderno” convirtiéndose en el paradigma de todo el devenir del Arte desde el punto de vista estético conceptual crítico.

Arnold Hauser en su historia social de la literatura y el arte, al hablarnos de Baudeleaire y su libro “El arte romántico”, sus diarios íntimos y las cartas a su madre, establece un vínculo fundamental entre el poeta y el Romanticismo. Baudelarie, es desde luego y a través de su obra y su concepción del arte, una figura evidentemente romántica, más no en el sentido limitativo de una época o de una escuela sino en el sentido más amplio y verdadero. Aquí podríamos citar al Prof. Lorenzo Varela (Ensayo sobre baudelaire a razón de las Curiosidades Estéticas, edic. Jucar, España, 1988), quien nos dice que “si admitimos la existencia de clásicos y románticos a través de toda la historia del arte y literatura, si aceptamos que hay dos grandes líneas que se cruzan y confunden en un solo espíritu, Baudelaire, clásico por el rigor, por la desnudez, por su claridad de conciencia, por su capacidad analítica, es romántico por su instinto subversivo, por su desesperanza, por su inconformidad, por el carácter dinámico, vital, de su tristeza y de su fantasía, por su amor a los planos íntimos y novelescos de la vida y a los grandes horizontes de la aventura. Su casa es el dolor, su esperanza tiene forma de albatros o de viaje al infierno. No escribe epitalamios, ni loores a la virgen: el amor es un tributo a la ferocidad natural del hombre.”

En esta búsqueda incesante de Baudelaire por una nueva estética, predomina un profundo respeto a la persona moral de cualquiera: “no despreceis la sensibilidad de nadie: la sensibilidad de cada cual es su genio.”, nos decía el propio poeta, rompiendo así y sin compasión con el yo máscara, con la persona técnica, pues estas degradan y pervierten la sensibilidad. Una pintura ya no va a ser un organismo vivo sino algo más: una persona moral representada con sus ámbitos sensibles, sus zonas de inteligencia valederas y precipicios insalvables. En su soneto “correspondencias” Baudelaire nos habla de la conexión entre los diferentes sentidos que a través de una mecánica de correspondencias que evidencia su más honda conexión final con el misterioso centro y origen del universo.

Es difícil afirmar si este momento de la evolución del pensamiento estético era el extremo del romanticismo o más bien su superación. En síntesis, podemos afirmar en todo caso que Baudelaire, el poeta maldito, el creador de flores del mal, es como dijimos, el primer gran pensador de lo “moderno” en términos estéticos, instaurando en el mundo sensible, una revolución íntima y moral pero a su vez agresiva en donde los últimos extremos y el escándalo empiezan por ser una formalidad, donde los escandalizados aún sin haber comprendido el contenido de dicha postura, acusaron la confrontación de una estética ante la vida absolutamente opuesta a la de ellos. De ahí por ejemplo, el inmenso clamor que levantó la primera exposición de pintura impresionista.

No fue pues suficiente el Romanticismo para superar definitivamente el estancamiento estético en el que las academias sumieron al Arte. Hacía falta algo más que llevara al Arte hacia el horizonte la modernidad. He aquí entonces la apasionada postura de Baudalaire y de los poetas malditos cuyo esfuerzo hizo posible como paso decisivo de avance de los conceptos estéticos, el surgimiento del simbolismo literario encabezado por la figura del poeta Mallarmé, y del simbolismo como corriente artística en general y el de todas las futuras vanguardias del arte del siglo XX.

1 comentario:

Freyja dijo...

Edgar
tienes una maravilla en este bello espacio, ademas lleno de cultura y versos danzando en melodias de hermosos poetas
te felicito por el bello trabajo que haces
te vengo a dejar las gracias por tus saludos y compañia que me dejaste
mil disculpas si no te habia contestado, pero estaba alejada de la net, porque estoy enferma
ahora comienzo lentamente a tomar las letras y a contestar a los amigos que me han saludado como tu, muchas gracias
un abrazo muy grande y que estes muy bien
me encanto llegar aqui, besitos

besos y sueños