domingo, 2 de marzo de 2008

Poema de La anunciación. Tomado del poemario "La vida de María" de Rilke







Anunciación

Que un ángel entrara, no fue (compréndelo)
lo que la hizo estremecerse. No más que los demás,
cuando un rayo de sol - o cuando la noche, o la luna -
en sus habitaciones se agita, y no se sobresaltan.

ella no se perturbaría
por el aspecto luminoso del ángel en el umbral;
semejante permanencia visible tan difícil para los ángeles!
apenas presentida…

(Oh! si supiéramos cuán pura era ella.
Esa cierva que un día vio reposando en el bosque
nunca fue tan penetrada por esa mirada…
¿Cómo sin acoplamiento en ella se engendró el unicornio:
el animal hecho de luz, el animal puro?)

Que un ángel entrara, no
sino que tan de cerca
a ella se inclinara un rostro de adolescente
y así su mirada y aquella que hacia él ella elevaba se acordasen
como si de pronto todo estuviera vacío.

lo que veían, lo que buscaban,
portando a millones de hombres concentrados dentro de ella:
sólo ella y él; la visión y lo visto, el ojo y la alegría del ojo,
en ningún otro lugar que aquí: Mira!
Esto al principio les dio miedo. Y los dos se estremecieron.

Entonces el ángel cantó su melodía

1 comentario:

anamaria dijo...

el poema me deja en medio del vacío, flotando en sus miradas.