miércoles, 26 de marzo de 2008

La soledad de Oswaldo Vigas...


En un bello intercambio de soledades y secretos con la también bella poetisa puertorriqueña Mairym Cruz-Bernal, ella me hablaba de cómo, en la noche, su soledad estremecida ante la inmensidad del cosmos, se mecía acompasada por los astros (especialmente por la luna). Dándole la razón, yo le agregaba que la fuerza que regía a esos astros era la misma fuerza que nos regía a nosotros. Que cómo ellos, estábamos sometidos a esa irresistible gravitación y que también como ellos brillamos en soledad. De alguna manera en ese momento evoqué una cita conmovedora de Aldous Huxley que conseguí en el libro El Arte de mi amigo Alejo Urdaneta: “Los mártires entran en el circo tomados de la mano, pero son crucificados asiladamente. Abrazados, los amantes tratan desesperadamente de fusionar sus aislados éxtasis en una sola autotrascendencia; pero es en vano. Por su misma naturaleza, cada espíritu con una encarnación, está condenado a padecer y gozar en soledad…”

A mi llegada de un viaje a Praga y Budapest, y por la magia de esas sincronías celestes, compartí la sensación plena de la soledad con las poetisas Carmen Cristina Wolf y Beatriz Alicia García a través de la canción de Purcell: Oh! Solitude escrita sobre un poema de Katherine Philips. Igualmente le comentaba en estos días a la poetisa Gabriela Lovera Montero -a razón de su estupendo poema-juego “Elección Multiple: en que se asemejan el amor y la muerte?”- que ambos sucesos se asemejan en la certeza de que serán padecidos en soledad. Se suma a este recuento de solitudes las conversaciones sobre el buen camino que la poetisa Astrid Lander recorrió en soledad hacia el centro de sí misma y por último y desde su infinita soledad, la poetisa Mariela Casal en diciembre pasado, cuando me bautizó con la belleza de su gesto, regalándome el libro de los grandes solitarios.

Como se puede ver, el brillo de estos sentires solitarios, ha estado siempre y contradictoriamente acompañado bajo el influjo de esa fuerza (hoy es luna llena). Como epílogo de esta crónica concurrida sobre la soledad, anoche estuve soñando con el Maestro Oswaldo Vigas; con su presencia sensible y convocante de todo aquello que justamente nos hace brillar. El año pasado había estado en su casa almorzando, gracias a la invitación y a la compañía de Carmen Cristina Wolf. Aún resuena nuestra conversación sobre Dios, la fe, el hombre y su incertidumbre. Me acuerdo que el Maestro se conmovió cuando hablábamos de Palestrina y su Missa Nigra Sum (…Morena soy… del Cantar de los Cantares), y ante la pregunta que nos hacíamos con mi hermana Ruth, sobre si Dios estaría oyendo esa alabanza, o si por el contrario era en vano todo ese esfuerzo y toda esa belleza que arrojábamos al vacío… de aquel silencio elocuente donde no cabía una respuesta bajo el contexto de la razón, nos surgió de manera revelada, la convicción de que Dios si escuchaba a través de nosotros… que nosotros no éramos nosotros si no el universo haciéndose auto-conciente de sí mismo en estos fugaces y frágiles cuerpos… que el hombre no era una individualidad ni una carnalidad en si-misma, si no el producto conciente, la conciencia de ese universo...
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Y he aquí que me encuentro esta noche leyendo el poema del Maestro Vigas sobre la soledad, purificando en él mi propia soledad con esas aguas que brotan quien sabe de dónde ni por qué… entendiendo de otro modo esa verdad: que no somos individuales, que a medida que vivimos nos vamos despojando de todo, para que solo quede el brillo…

Mirando sobre el horizonte a la estrella Aldebarán de la constelación del Toro, y ante el sentido lamento del Maestro Vigas por no saber comunicar debidamente sus afectos, quisiera en este instante abrazarlo. Decirle que brilla esplendorosamente, que su brillo nos abarca y nos guía, que me he sentido inmensamente acompañado... que él nos ha dado todo, que se ha entregado y gastado en el nombre de la belleza… y que no ha sido en vano. Que hoy, esta noche, solo, profundamente solo, también quisiera despojarme y detenerme junto a él, quedarme quieto saboreando la soledad que me rodea, cerrar todas las puertas y abrir hacia mi patio una sola ventana para que las ranitas japonesas llenen mi soledad con su canción... esta vez llena de sentido, de conciencia , de verdad y de la fuerza acompasada del universo…



Poema " Desde hace mucho tiempo" del Maestro Vigas


Desde hace mucho tiempo
me estoy quedando solo sin darme cuenta.
Las reuniones sociales no me interesan
ni las cenas, los matrimonios en las sinagogas,
los vernisages, los bautizos literarios.
Las gentes que me observan actúan en consecuencia.
Ese es un hombre solo
tiene los ademanes de quien se ha pasado la vida
caminando en el desierto entre lagartijas
perros abandonados y serpientes.
Miran y desconfían porque saben
que aunque ahora simula estar acompañado
de optimistas ideas
ya saldó todas sus cuentas.

Me estoy quedando solo
y tampoco los otros
los que me han comentado del amor
de la amistad y el sexo que no aparenta soledades
se dan cuenta.
Me han dicho que tengo muy bien organizados
todos mis movimientos
mi vida planificada, ordenada y aséptica
pero no es cierto,
no sé comunicar como es debido mis afectos
me quedo entre dos aguas como un pez en la arena
respirando dificultosamente
me voy hasta mi patio con un bello proyecto
pero los diminutos batracios
las ranas japonesas
no tienen sentimientos
y yo que los tengo en abundancia
no sé comunicar cuánto de mí se espera
estoy siempre en retardo
siempre diciendo lo que no estaba en el libreto
un cuarto de hora en el pasado
actuando en otra pieza.
Me estoy quedando solo sin contratos
organizando encuentros
representaciones
fiestas
quisiera detenerme
quedarme quieto saboreando la soledad que me rodea
cerrar todas las puertas
y abrir hacia mi patio una sola ventana
para que las ranitas japonesas llenen mi soledad
con su canción sin sentimientos…

Caracas, 8 de sepiembre de 1984

6 comentarios:

vestir la sombra dijo...

Qué hermosa blog.

Hecha por los que se transforman en amigos irrepetibles.

Mis deseos porque siempre permanezca.

B.

Franklin Fernández dijo...

Gracias por los comentarios a mi blog Edgar. Te dejo este mensaje a modo de replica. ¡Que hermoso acercamiento con el maestro vigas! La soledad no te dice donde está la gente. Y tus poemas: pensamientos absolutos donde el sentimiento toma el relevo de la bendición. Enhorabuena, saludos. Franklin Fernández.

edgar vidaurre dijo...

Gracias Belkis querida... tú sabes que eres un de mis afectos más cercanos...

edgar vidaurre dijo...

Gracias franklin... yo siempre veo tu blog para extasiarme...
Un saludo

Melba dijo...

Con las ranas nunca estamos solos
Con la gente, muchas veces

La magia o el milagro está en juntarnos soledades

Agnieszka M. Rybarczyk Feder dijo...

...La soledad de Oswaldo Vigas...hermoso poema del maestro. -Pienso que la soledad necesita ser arraigada en el poeta, nutrirse de su ser para menifestarse luego como creación, abundante bellza...poiésis
Saludos
A.M.R.F.